El ángel neutral
Capitulo 1: “no escuches, no oigas ni hables al amor”
Era un día como cualquier otro, María y yo comíamos solas en la mesa más alejada de todos en el
comedor del colegio.
Comíamos tranquilamente, a pesar de los constantes suspiros
que María soltaba mientras pensaba en su mundo sin tocar apenas la comida
-María- dije seria, volvió a suspirar- María- repetí, otro
suspiro, no me escuchaba- María- un suspiro largo soltando todo el aire de sus
pulmones y soltando el servicio con el que movía sin interés la comida en su
plato- ¡¡¡María!!!- grité furiosa, casi se cae de la silla
-¡¡¡¿Qué?!!!- me grito espantada, despertando sobresaltada
desde sus sueños
-Sé que estas enamorada, pero no por eso puedes pasarte todo
el santo día suspirando, además es demasiado trillado de que no comas porque
estas enamorada-
-¡¡No estoy enamorada!!- me grito entre nerviosa y enfadada-
solo es que…
-no puedes dejar de babear cuando lo vez- le dije irónica
-¡¡no seas así!!- pronuncio con su típico sollozo avergonzado
y feliz
-jajajaja-
reímos divertidas
-¿y tú Cony?- me pregunto con doble sentido, sabía a lo que
se refería
-bueno…yo…pues…ahí estoy, todo mal como siempre-las energías
de hace un minuto se esfumaron con el
aire ocupado en aquellas titubeantes palabras
-¡¡¿Pero cómo??!!- me grito
indignada- ¿Cómo es que ese chico puede titubear tanto?-
Reí, de verdad siento que tiene razón
-bueno, así son las cosas, como tú no quieres ver al amor,
yo no quiero escucharlo y menos cuando ese amor ha sido mi amigo por tantos
años-
María asintió algo rendida hacía tal hecho, creo que ya
estaba cansada de repetirme una y otra vez que cosas así se podían dar, y que
yo era la que no quería aceptarlo.
De repente los gritos de rabia de voces familiares empezaron a inundar
nuestras orejas, veíamos el caos acercarse junto con muy graciosa escena de
pelea de enamorados
-¡¡De verdad eres un idiota!!- gritaba Isabel a Joel mientras
se acercaba a paso fuerte hacía nosotras
-¡Perdóname! ¡No quise decir eso!- gritaba Joel
arrepentido, mientras seguía con todas sus fuerzas a Isabel sin querer
alcanzarla, conocía como la palma de su mano a Isabel y sabía que cuando enojaba
a Isabel lo mejor que tenía que hacer era disculparse de rodillas, pero lejos-
-¡¿Y qué sucedió ahora?!- pregunto María sorprendida, no sé
porque, esto siempre pasaba, ¡era muy divertido!
- ¡No pregunten!- nos grito
como una gata engrifada
-¡já!- reí irónica-
Isabel siempre era así con su enamorado Joel, se peleaban por tonterías ¡y no
era porque querían! Sino que Isabel le afectaba mucho todo lo relacionado o
dicho por él, lo amaba muy profundamente pero no lo aceptaría a menos que le
pusiéramos una pistola en el cuello.
Isabel se sentó a nuestro lado, con su cara apoyada en una
mano y golpeando irritada la mesa con sus uñas
incesante.
El caso amoroso de maría y yo eran muy parecidos al de
Isabel y eso no nos ayudaba a ninguna de las tres.
Hace un mes que llego
al curso de María (8tavo básico) Angel, un universitario en práctica que
le fascino a María desde el primer momento, el chico tiene 22, es de cabello castaño y ojos negros, blanco y
muy alto, es guapo hay que decirlo, pero solo del gusto de María, muy mable y
sofisticado, atrajo la atención de María enamorándola hasta las rodillas, ahora
ella sufre porque no quiere enamorarse de alguien mayor y que se va a ir en
unos meses, además de que nunca la tomaría en serio.
En cambio yo, aunque no estoy tan mal, tampoco estoy tan
lejos del dilema de María, Me llamo Constanza y desde los 5 años que conozco a
Jonas, él es el amigo más intimo que he tenido en mi vida, y el que más adoro
por supuesto, sabemos todo el uno del
otro, pero cuando yo estaba en 8tavo el se enamoro de mi, va en el curso
de María y yo aunque lo amor, nunca me atrevería a ver lo de otra manera,
aunque mi corazón me pide a gritos que lo haga.
-huuuuuuu- suspiramos las tres a la vez, era estúpido pensar
que cosas como estas nos gastaban todos los ánimos de vida.
-¿y la Maca?- pregunto Isabel rompiendo el silencio sepulcral
-no lo sé- respondimos María y yo
Mientras nosotras nos preocupábamos de estas tonterías, una
de nuestras mejores amigas sufría en silencio en el patio trasero de nuestro
colegio.
La tristeza la invadía, pero su orgullo no la iba a dejar
llorar, la música relajaba sus duros pensamientos y armonizaba su corazón junto
con el viento que acariciaba sus cabellos. Tenía miedo…de perderlo todo, de
salir sin nada de esa batalla interna que combatía en esos momentos.
Macarena estaba muy mal, y mientras miraba los rayos de sol
rejuvenecer los pastitos que rodeaban sus pies y su asiento pensaba que lo que
más necesitaba era tener poderes mágicos para arreglar sus problemas.
Todas con problemas, pero pronto las lágrimas se convertirán
en algo más ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
María Teresa V.
y Constanza Godoy
8tavo
básico y 2do medio



No hay comentarios:
Publicar un comentario